#37. ¿Tiene futuro la pesca de arrastre en las Islas Baleares?

El futuro de la pesca de arrastre en las Islas Baleares y probablemente en el Mar Mediterráneo en general no está ni mucho menos asegurado. Su modelo actual de explotación, además de ejercer un impacto destructivo enorme sobre los hábitats sobre los que actúa, está generando una situación de sobrepesca insostenible. Por añadidura los costes de explotación y el pésimo modelo de comercialización  que aplica la están haciendo económicamente inviable.

arte arrastre jpgPero como se suele decir, mientras haya vida hay esperanza y probablemente sí que podría tener futuro. Pero para ello deberíamos ser capaces de corregir el modelo de explotación actual para reconducirlo a la sosteniblilidad y de adaptar el modelo de comercialización para lograr la rentabilidad de la pesqueria.

Las primeras referencias a la pesca de arrastre en el Mar Mediterráneo español datan de la primera mitad del siglo XVIII http://pereoliver.com/que-es-pesca-de-arrastre/. El Diccionario histórico de los artes de la pesca nacional de Antonio Sañez Reguart, publicado entre 1791 y 1795 ya deja constancia de lo problemática que fue desde un principio la pesca de arrastre. Sañez Reguart, hace más de 200 años, escribía: “la red de bou […] es mirada con bastante desabrimiento, como que los de otros artes que se quexan de su uso, […] pero como es la más lucrativa […] hace preferible la pareja (de arrastre) a los demás artes; pero al mismo tiempo […] todo lo que coopera a la mayor ganancia […]  perjudica […] a la prosperidad y fomento general de la pesca y de las demás clases de pescadores” y añade: “[…] varios gritan contra la pesca de pareja (de arrastre), porque sobre interrumpir y destrozar muchas veces los demás artes y redes, aniquila las crías, que coge sin provecho molidas y aplastadas envueltas freqüentemente en cieno, que en enormes cantidades se vuelven á echar á la agua, y en conclusión descasta los mares”.

pareja jpgNo obstante, no fue hasta a principios del siglo XX con la motorización de las embarcaciones cuando la pesca de arrastre empezó a poner en serio peligro la sostenibilidad de las poblaciones marinas explotadas y de los hábitats bentónicos sobre los que actúa. Ya en los años 60 del siglo XX pescadores, administración pesquera y científicos del Golfo de Valencia llegaron a la conclusión que el esfuerzo pesquero estaba por encima del “óptimo” para que la actividad fuera sostenible. Ante tal situación  de sobrepesca  http://pereoliver.com/que-es-la-sobrepesca/ decidieron colaborar en busca de una solución y el resultado de aquella colaboración cristalizó en el llamado Plan Experimental de Pesca de Arrastre de Castellón http://pereoliver.com/que-fue-el-plan-experimental-de-pesca-de-arrastre-de-castellon/.

Porto Cristo jpgSe implantaron medidas técnicas y los resultados fueron muy positivos y se estableció una normativa de pesca de arrastre para todo el Mediterráneo español. Pero pronto la colaboración y las buenas intenciones se fueron al traste y se retomó la carrera absurda de aumento del poder de pesca en busca de mayores capturas que culmina en la situación actual de inviabilidad de la pesquería.

A los problemas derivados de la sobrepesca y consiguiente  agotamiento de los recursos se unieron los problemas de rentabilidad de la propia actividad, sobre todo por la instalación de motores más potentes y el consecuente aumento del consumo de combustible. Por otro lado la globalización del mercado y su impacto sobre los precios del pescado ha  complicado aún más la situación, cuando además la pesca extractiva local en las Islas Baleares ya solo cubre una pequeña parte de la demanda local de pescado http://pereoliver.com/cuanto-pescamos-en-las-islas-baleares-y-cuanto-pescado-comemos/.   En definitiva todas estas circunstancias han convertido a esta modalidad de pesca en un “gigante” moribundo que se debate entre la disyuntiva de morir matando en una desesperada huida hacia adelante o reinventarse para ser sostenible y útil para la sociedad.

Ciutadella jpgLa opción de futuro pasa por reinventar la pesca de arrastre ajustando en primer lugar el esfuerzo de pesca ejercido al rendimiento máximo sostenible de la pesquería, de dejar de pescar sobre los fondos iluminados de la plataforma continental cubiertos de vegetación y de su fauna acompañante. Esto quiere decir no pescar a menos de 100 metros de profundidad y centrar la actividad en el talud superior y medio de la plataforma continental, preferentemente entre 300 y 800 metros. Ello concentraría la actividad del arrastre  sobre recursos como la gamba roja y otras especies acompañantes como son la cigala o el rape, especies de alto valor gastronómico que de no ser capturadas por el arrastre  difícilmente llegarían al mercado.

gambes jpgEste nuevo modelo de explotación debería ir acompañado del establecimiento de una marca de calidad del producto de la pesca basada en una certificación de sostenibilidad de la pesquería y de calidad del producto.

La certificación de sostenibilidad de la actividad extractiva se basaría en la reducción del impacto ejercido sobre las poblaciones marinas y sobre los hábitats bentónicos mediante un control eficaz del tiempo de pesca y de las características de los artes de pesca utilizados que conllevaría la reducción de los  descartes y una mayor eficiencia energética.

La certificación de calidad del producto se basaría en la aplicación de nuevas tecnologías y protocolos para la mejora de su manipulación, conservación y packaging desde que la captura esta en cubierta de los pesqueros hasta que llega al consumidor final.  Todo ello para aumentar la vida útil del producto evitando, en el caso de la gamba, la melanosis mediante el mantenimiento de la cadena frio, evitando cualquier tipo de aditivo químico y asegurando la trazabilidad. A partir de aquí con un marketing adecuado se debería lograr un posicionamiento diferenciado en el mercado y establecer unos precios de venta basados en los costes de explotación y no en los precios de otros productos similares de mucha menor calidad que llegan a los mercados locales.

Pero por desgracia todo esto puede que no sea más que un sueño. La evidencia cotidiana de los usos y costumbres de los puertos, el endeudamiento de la flota, la tendencia a huir hacia delante y sobre todo la falta de ideas y ilusión para cambiar la realidad se imponen. Por eso, mientras todo esto no cambie veo muy difícil que la pesca de arrastre en las Islas Baleares pueda encontrar una senda de futuro sostenible.

 

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